Ante la baja de precios en el mercado de la banana, un horticultor ha encontrado una alternativa viable al transformar este producto en harina. Fernando Ortiz, de Colonia Santa Rosa, invirtió US$40.000 para desarrollar este proyecto, que ahora le permite aprovechar la fruta que no se puede vender como fresca.
El emprendimiento, que opera bajo la marca Don Cirilo, se encuentra en su cuarto mes de funcionamiento y ha comenzado a generar un impacto positivo en su comunidad agrícola. Ortiz procesa entre 1500 y 1800 kilos de banana verde cada semana, obteniendo un rendimiento de aproximadamente 150 a 180 kilos de harina.
La producción se realiza en Finca La Trinidad, donde Ortiz ha implementado un modelo que no solo busca reducir pérdidas por la perecibilidad del producto, sino también diversificar su oferta comercial. «La idea era reconvertir la producción debido a la mala comercialización de la banana», expresó el horticultor.
Un Proceso Eficiente y Sostenible
La transformación de la banana en harina implica un proceso cuidadoso que incluye lavar, cortar y deshidratar la fruta. Luego, se muele y envasa, lo que permite conservar la materia prima en un formato más duradero. «Esto nos dio un plus: poder aprovechar la banana que no es comercial y, en momentos de precios bajos, industrializar más cantidad», explicó Ortiz.
La maquinaria utilizada en la planta es de origen argentino, apostando por el desarrollo local. Aunque actualmente se abastece con su propia producción, el horticultor no descarta la posibilidad de incorporar fruta de otros productores de la zona, lo que podría ampliar su capacidad de producción.
Impacto Social y Perspectivas de Crecimiento
El proyecto ha generado cinco nuevos puestos de trabajo, todos ocupados por mujeres, contribuyendo así a la inclusión laboral en el sector. Ortiz destacó que las mujeres tienen mayores habilidades para las tareas mecánicas necesarias en el proceso de producción.
Además, la planta está en proceso de certificación como libre de gluten, lo que abrirá nuevas oportunidades comerciales. Aunque la banana no contiene gluten de forma natural, la obtención de esta certificación es clave para el mercado de alimentos saludables.
Desafíos y Oportunidades en el Mercado
El producto final se ofrece en dietéticas y comercios especializados, así como en plataformas de venta en línea. Ortiz estima que podría recuperar su inversión en aproximadamente 16 meses, aunque es cauteloso respecto a las proyecciones debido a la volatilidad del mercado.
La reciente flexibilización de las regulaciones sanitarias para la importación de banana ha generado preocupación entre los productores locales. Ortiz considera que es fundamental buscar alternativas como la industrialización para enfrentar los desafíos del sector agrícola. «La idea es no quedarse quieto y estar siempre activo buscando soluciones a los problemas constantes», concluyó.
Fuente: La Nación










