La soja ha registrado una caída significativa en la Bolsa de Chicago, alcanzando su precio más bajo desde mediados de agosto. La posición noviembre de 2026 se depreció en US$3,58 por tonelada, situándose en US$438,44. Esta tendencia negativa se enmarca en un contexto donde el cultivo ha experimentado pérdidas en 17 de las últimas 21 ruedas de operaciones, logrando solo cuatro jornadas de alza.
Según analistas del sector, el principal factor detrás de esta baja es la excelente cosecha de soja en los Estados Unidos, donde los rendimientos son superiores a lo esperado. Hasta la fecha, el 88% de la superficie destinada a la cosecha ha sido completada, similar al promedio de los últimos cinco años. Sin embargo, las proyecciones indican que el país podría producir incluso más soja de lo anticipado, lo que podría generar un exceso de oferta y, por ende, presionar los precios a la baja.
Nehuén López, analista de mercados agrícolas, enfatiza que los muy buenos rendimientos en los campos estadounidenses son un indicativo de que la producción podría superar las expectativas iniciales, lo que de continuar, afectaría aún más los precios internacionales. A pesar de esta caída, la soja aún se cotiza por encima de los US$415 por tonelada alcanzados en junio y de los US$390 de enero, lo que sugiere que podría seguir perdiendo valor.
Otro aspecto a considerar es la disminución en la molienda de soja por parte de la industria aceitera estadounidense. En septiembre, la molienda se registró en 5,41 millones de toneladas, cifra inferior a las expectativas del mercado y a los 5,70 millones de agosto. Esta reducción en la actividad industrial podría impactar aún más los precios, dado que los márgenes de las empresas procesadoras han disminuido respecto al primer semestre del año.
El comportamiento de los fondos de inversión también podría influir en la tendencia de precios. Actualmente, estos operadores mantienen posiciones compradas en soja, y una eventual liquidación de contratos podría incrementar la presión sobre los precios del grano.
Las proyecciones para Sudamérica sugieren que la producción en Argentina alcanzará unos 53 millones de toneladas, mientras que Brasil podría llegar a 180 millones. Esto plantea una situación complicada para los productores argentinos, quienes enfrentan un escenario de ingresos decrecientes si se traduce en una baja de precios en el mercado local.
Luciano Bilbao, de Gestor Max, coincide en que la buena cosecha en EE.UU. y las perspectivas en Brasil son factores determinantes en la caída de los precios. Destaca que la mayor disponibilidad de granos en el mercado influye directamente en las cotizaciones, lo que podría llevar a un ingreso bruto por hectárea considerablemente menor.
En este contexto, es crucial que los productores reevaluen sus estrategias frente a un mercado cambiante. Bilbao advierte sobre el riesgo de seguir calculando ingresos basados en precios ya obsoletos, y subraya la importancia de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado para mantener la rentabilidad.
Fuente: La Nación










