Recientemente, un grupo de productores de la región pampeana realizó una gira técnica por Estados Unidos, donde visitaron diversas empresas de tecnología agrícola. Un punto destacado de la gira fue la visita a Gregg Sauder, un referente en el sector agrícola que en los años 90 transformó la siembra a nivel global.
En 1993, Sauder introdujo surcos de 20 pulgadas (50,8 cm) para el maíz, lo que lo llevó a fundar Precision Planting, una empresa que estableció nuevos estándares en la siembra de precisión. Producto de su experiencia, Sauder desarrolló 360 RAIN, una máquina destinada a enfrentar el creciente desafío del manejo del agua en la agricultura.
La innovación de 360 RAIN consiste en una plataforma autónoma que aplica agua y nutrientes de manera precisa sobre la línea de siembra, utilizando entre la mitad y un tercio del agua que requiere un pivote convencional. Este sistema no solo minimiza la compactación del suelo sino que también permite una mejor incorporación de fertilizantes en el momento en que el cultivo más los necesita.
El enfoque de Sauder no es reemplazar completamente los sistemas de riego existentes, sino más bien complementarlos en terrenos irregulares y pequeñas parcelas, donde los pivotes tradicionales no son efectivos. Esta lógica de resolver los cuellos de botella en la producción agrícola es clave en un contexto global donde el agua se vuelve un recurso cada vez más escaso.
Además, el desarrollo de 360 RAIN ofrece soluciones para la gestión de efluentes, aplicando estiércol líquido durante el ciclo del cultivo, lo que podría ser un avance importante para tambos y feedlots a nivel mundial.
La experiencia de Sauder presenta un claro paralelismo con la situación en Argentina, un país que ha demostrado capacidad para adoptar tecnologías agrícolas que generan un impacto positivo. Con una creciente estabilidad macroeconómica, se observa un interés renovado por invertir en mejoras estructurales del sector agrícola.
Las oportunidades son notables: optimizar el uso del agua y los nutrientes no solo se traduce en beneficios ambientales, sino también en márgenes de rentabilidad. La agricultura argentina tiene el potencial de liderar en la adopción de tecnologías que aumenten la eficiencia y, en consecuencia, la rentabilidad del sector productivo.
Fuente: La Nación










