Los pronósticos climáticos advierten sobre la llegada de un fenómeno de El Niño que podría traer lluvias más intensas de lo habitual. Ante este panorama, los productores agropecuarios se preparan para enfrentar desafíos como el deterioro de caminos, el riesgo de enfermedades en el ganado y la dificultad en la recolección de cosechas.
En el contexto de la ganadería, los feedlots se convierten en un punto crítico, ya que son especialmente vulnerables a las inundaciones. Sin embargo, el diseño adecuado de los corrales puede mitigar estos efectos negativos.
Recomendaciones para la construcción de corrales
Daniel Gardello, experto en forrajes y fundador de ForCeres, destaca que en años lluviosos, los corrales mal diseñados son propensos a acumular barro y bosta, lo que puede causar roturas estructurales y malestar en los animales. Gardello enfatiza la importancia de una pendiente adecuada en el diseño, que permite el drenaje eficiente del agua y reduce la acumulación de desechos.
El especialista explica que muchos corrales se construyen con poca pendiente para maximizar el espacio, lo que resulta en problemas serios durante temporadas de lluvias. Sin embargo, también existen soluciones para corregir diseños inadecuados, aunque no siempre es posible vaciar corrales debido a la carga continua de animales.
Características del corral ideal
Un corral de engorde debe ser operativamente cómodo y de bajo costo de mantenimiento. Gardello sugiere que la dimensión ideal para un corral es de aproximadamente 50 metros de frontal por 60 metros de profundidad, lo que permite un manejo eficiente del ganado y un bienestar animal óptimo. Con estas medidas, se puede lograr un equilibrio entre espacio y carga animal.
La ubicación y la pendiente son fundamentales para garantizar un correcto drenaje y minimizar el impacto de las lluvias. Gardello advierte que diseños mal planificados pueden afectar la conversión de alimento en carne y, en casos extremos, se han tenido que realizar trabajos de excavación significativos para recuperar corrales dañados.
El papel del agua y la maquinaria
El aumento en las lluvias también afecta las operaciones de transporte agrícola. Gardello ha adaptado su flota de vehículos, incorporando camiones con mayor tracción para facilitar el transporte en terrenos difíciles. ForCeres opera con unos 20 camiones que se utilizan tanto para picado de forrajes como para el movimiento de suelos.
En cuanto a la maquinaria, el contratista enfatiza la importancia de invertir en tecnología para mantener la competitividad, a pesar de los desafíos económicos relacionados con los créditos y las fluctuaciones de precios.
Perspectivas de futuro en riego y sostenibilidad
ForCeres también se dedica a la provisión de sistemas de energía solar y riego, un área que se prevé seguirá creciendo. Gardello resalta que, aunque la demanda de riego puede disminuir en años lluviosos, es esencial tener un sistema en funcionamiento para asegurar la producción en años secos.
Finalmente, el especialista anticipa un proyecto innovador que busca reducir los gases de efecto invernadero en sistemas de producción ganadera y porcinos mediante la generación de biogás. A pesar de los retos, Gardello se muestra optimista sobre el futuro de la agroindustria en el país, destacando la necesidad de capacitación y profesionalización en el sector.
Fuente: Info Campo










