En la región núcleo de la provincia de Buenos Aires, un nuevo color empieza a destacar entre el verde de los cultivos extensivos: el rojo intenso de las frutillas. Pablo Flores, un joven productor de 36 años, ha encontrado en este cultivo una vía innovadora para diversificar la producción familiar y adaptarse a las restricciones periurbanas.
Un Emprendimiento Familiar
El cultivo de frutillas se desarrolla en el área de amortiguamiento de Pergamino, un espacio donde se aplican limitaciones a ciertos productos fitosanitarios. Sin embargo, la familia Flores ha visto en estas restricciones una oportunidad para retomar una actividad agrícola que ha sido parte de su historia.
“Mi padre siempre hizo horticultura en estas quintas”, explica Pablo, quien recuerda que la idea de cultivar frutillas surgió a fines de 2024, al recordar que en el pasado también se producían en la zona.
Expansión y Proyección
En 2025, decidieron dedicar una hectárea al cultivo, y tras una experiencia exitosa, este año han duplicado la superficie a dos hectáreas. Sin embargo, Pablo no planea detenerse aquí, ya que su intención es expandir aún más la producción en futuras campañas.
A pesar de un accidente que alejó a su padre de la horticultura, Pablo asumió el liderazgo del emprendimiento familiar, que también involucra a sus hermanos en la comercialización.
Calidad y Precisión en la Producción
La elección de la variedad de frutilla, California Fortuna, se basa en su precocidad y calidad, lo que permite al productor ingresar al mercado antes que otros competidores. Esta estrategia es clave para maximizar los precios en el inicio de la temporada.
La gestión del agua es otro aspecto crucial del cultivo, que se realiza mediante riego por goteo y el uso de microtúneles para proteger las plantas de las heladas, ya que la flor es especialmente sensible a las bajas temperaturas.
Un Desafío Permanente
La producción de frutillas en un entorno periurbano implica un constante monitoreo y atención a las condiciones sanitarias. Las amenazas como la arañuela roja y los hongos requieren una estrategia de manejo cuidadosa para minimizar las pérdidas.
“Hay que estar todos los días arriba del cultivo”, señala Pablo, quien asegura que el seguimiento diario es esencial para anticipar problemas y optimizar la cosecha, que puede alcanzar hasta 500 cajas de frutillas en un solo día en su pico máximo.
Un Futuro Prometedor
La producción de frutillas requiere entre siete y nueve meses de trabajo, una inversión significativa y un compromiso constante. Sin embargo, la familia Flores tiene planes de consolidar su producción y explorar otros cultivos como el tomate y el morrón en el futuro.
En el contexto de la región agrícola donde predominan la soja y el maíz, la familia Flores representa un ejemplo de cómo la diversificación y el aprovechamiento de la tecnología pueden abrir nuevas oportunidades en la agricultura.
Fuente: Info Campo










