El cultivo de pistacho en Argentina está experimentando un notable auge, alcanzando ya las 10.000 hectáreas de superficie implantada. Esta cifra representa un crecimiento significativo en comparación con el último Censo Nacional Agropecuario de 2018, donde se registraron apenas 1000 hectáreas.
Desde 2018, la expansión del pistacho se ha acelerado, especialmente a partir de 2020. Eduardo Trentacoste, especialista en pistacho del INTA EEA La Consulta, Mendoza, destaca que esta tendencia ha sido impulsada por el aumento de los precios y la búsqueda de alternativas frente a las crisis en otras producciones, como la vitivinicultura en Mendoza. Actualmente, alrededor de 8000 hectáreas se han implantado en los últimos años, principalmente en San Juan, Mendoza y La Pampa.
El pistacho es un cultivo de largo plazo, ya que se requieren aproximadamente ocho años para las primeras cosechas y hasta doce años para alcanzar su máximo potencial de producción. Actualmente, solo entre el 20% y el 30% de la superficie implantada se encuentra en producción. Esto implica que el crecimiento reciente comenzará a reflejarse en la oferta en los próximos años.
La variedad más cultivada en el país es la Kerman, que se utiliza tanto para el consumo en pasta como para snacks. El pistacho argentino tiene la ventaja de entrar en mercados internacionales en contraestación respecto a los grandes productores del hemisferio norte, como California, Irán y Turquía.
A pesar de su crecimiento, Argentina aún representa menos del 1% de las plantaciones y producción mundial de pistacho. Sin embargo, la demanda global ha ido en aumento, con un crecimiento promedio del 6,5% anual durante las últimas dos décadas. Este contexto convierte al pistacho en un cultivo no solo atractivo desde el punto de vista productivo, sino también como una oportunidad de negocio.
Juan Ignacio Ponelli, CEO de AgroFide, ha identificado el potencial del pistacho desde 2018 y ha invertido en un proyecto que actualmente cuenta con 110 hectáreas en desarrollo. A pesar del interés, señala que el acceso a financiamiento es uno de los principales obstáculos para la expansión del cultivo, destacando la necesidad de fondos que faciliten el crecimiento de esta industria en el país.
Fuente: La Nación










