La campaña agrícola anterior dejó lecciones significativas en el sur de Santa Fe y Córdoba, donde las condiciones ambientales y agronómicas propiciaron techos productivos que superaron los registros históricos. Sin embargo, el desafío actual radica en adaptar esas experiencias a un nuevo ciclo marcado por un pronóstico de El Niño superintenso, que reubica la gestión del agua como eje central de la planificación agrícola.
Aprendiendo del Pasado: Claves para la Nueva Campaña
En el marco de una reciente Jornada de Actualización Técnica (JAT) sobre soja y maíz, organizada por CREA Sur de Santa Fe y el INTA Marcos Juárez, se discutieron estrategias basadas en décadas de información productiva. Adrián Rovea, asesor CREA, subrayó la importancia de contar con un registro histórico que facilite la comparación de campañas y la identificación de variables críticas ante las proyecciones climáticas para el ciclo 2026/27.
Mediciones Cruciales para el Manejo del Agua
La clave para enfrentar un año marcado por excesos hídricos comienza con la medición de la profundidad de las napas. Rovea enfatizó que es esencial conocer la posibilidad de encharcamientos en los suelos, ya que la saturación del suelo puede comprometer la disponibilidad de oxígeno para las raíces, afectando potencialmente el crecimiento de los cultivos. En este sentido, es fundamental adoptar un manejo diferenciado según las características de cada ambiente agrícola.
La Importancia de la Fecha de Siembra
La elección del momento de siembra se convierte en un factor crítico. No se trata solo de buscar el período de mayor potencial productivo, sino de posicionar el cultivo en una ventana favorable que minimice el riesgo de anegamiento. Los perfiles de suelo, actualmente saturados de agua, están influyendo en la tendencia hacia siembras más tempranas, lo que requiere también un ajuste en el paquete tecnológico, especialmente en nutrición.
Nutrición y Genética en el Cultivo
El rendimiento pasado no depende únicamente de la genética, sino también del ajuste nutricional en función del ambiente. Federico Pagnan, del INTA, destacó la relación entre la demanda de nitrógeno y el rendimiento, resaltando la necesidad de utilizar muestreos en grilla para realizar fertilizaciones específicas. Asimismo, la elección de híbridos debe considerar su adaptabilidad a las condiciones hídricas cambiantes.
Enfermedades y Plagas: Preparación y Prevención
Con un pronóstico de un año de alta humedad, el riesgo de aparición temprana de enfermedades en cultivos también se incrementa. Enrique Alberione, del INTA, recomendó combinar la resistencia genética con un monitoreo riguroso y control químico cuando sea necesario. En el caso de la soja, el monitoreo se torna crucial frente al aumento de la presión de plagas como las chinches, que pueden afectar directamente el rendimiento del grano.
Innovación en Polinización: Un Nuevo Enfoque
Pablo Cavigliasso, del INTA, presentó un enfoque novedoso sobre la polinización en soja, sugiriendo que la incorporación planificada de colmenas durante el periodo reproductivo podría incrementar considerablemente el rendimiento. Los ensayos realizados indican que el uso de polinizadores podría mejorar el rendimiento entre un 10% y un 30%, dependiendo de las condiciones específicas del lote.
En conclusión, la próxima campaña agrícola presenta un panorama de oportunidades y riesgos. Con perfiles de suelo cargados y un potencial productivo notable, los productores deberán implementar estrategias adaptativas para enfrentar los desafíos que se avecinan.
Fuente: Info Campo










