La evaluación constante de los cultivos se ha convertido en una herramienta fundamental para los productores de maíz, especialmente ante el avance de plagas como la chicharrita y el cogollero. Recientes inspecciones en campos de maíz de primera han revelado la necesidad de adaptar las estrategias de monitoreo a las condiciones climáticas actuales, que han traído consigo desafíos inesperados.
En un reciente recorrido por los cultivos, se encontraron dos ninfas de chicharrita en 50 plantas revisadas, mientras que en 200 plantas de un híbrido Bt con la proteína Vip3Aa20, el daño causado por la isoca cogollera afectó a la mitad de ellas. Esta situación se presenta en un contexto de temperaturas inusualmente bajas para la primavera, lo que complica la gestión de plagas.
Adaptación ante las condiciones climáticas
La primavera fría ha generado un panorama inusual, donde los productores deben estar alerta a la presencia de plagas típicamente asociadas al verano. La reciente experiencia con el achaparramiento de la campaña 2023/24 ha demostrado que el monitoreo de la chicharrita debe ser continuo, incluso fuera de su periodo habitual de actividad.
Los datos obtenidos a través de trampas amarillas y conteos de adultos y ninfas han mostrado que, a pesar de que en años anteriores las trampas no capturaron chicharritas durante prolongados periodos, este año se ha detectado reproducción local de la plaga, lo que subraya la importancia de mantener un monitoreo constante.
Importancia del monitoreo y la toma de decisiones informadas
Los resultados obtenidos indican que dos ninfas no constituyen una catástrofe, pero es esencial evaluar el número de insectos presentes, su potencial de transmisión de patógenos y el estado de los cultivos afectados. La capacidad de detectar señales de alerta permite a los productores evitar decisiones precipitadas basadas en el miedo.
La situación con el cogollero ha sido igualmente preocupante. Se ha reportado un daño de grado 3 en la escala de Davis, lo que indica un impacto considerable en los cultivos. La biotecnología Bt sigue siendo una herramienta valiosa, pero los productores deben complementarla con insecticidas cuando sea necesario, ya que el tiempo de respuesta es crucial para el control de la plaga.
Recomendaciones para el manejo de plagas
Para enfrentar estos desafíos, se recomienda eliminar los maíces guachos antes de la siembra tardía y realizar recorridos semanales en los cultivos. Esto incluye el monitoreo específico para chicharrita y cogollero, utilizando trampas amarillas para obtener datos locales y consultando redes de información regional.
Registrar detalladamente cada observación, incluyendo fecha, lote, híbrido y estado del cultivo, permitirá realizar comparaciones precisas que informen futuras decisiones. La siembra de refugios también se sugiere como una inversión en la sostenibilidad de la tecnología Bt.
El compromiso con el monitoreo y el análisis de datos es, en última instancia, lo que permitirá a los productores manejar la incertidumbre y optimizar su producción de maíz. Con el enfoque adecuado, es posible alcanzar excelentes resultados en la próxima campaña.
Fuente: La Nación










