La adopción de cultivos de servicio en Argentina ha dejado de ser una mera tendencia para consolidarse como una herramienta esencial dentro del sistema productivo agrícola. La expansión de estas prácticas está permitiendo que se consideren no solo para la cobertura invernal, sino también para su uso en verano, ofreciendo un doble propósito: servir como forraje en sistemas mixtos de agricultura y ganadería.
Durante el último Congreso de Aapresid, Francisco Soria, responsable técnico comercial de Pemán Semillas, analizó el crecimiento de esta práctica, destacando la necesidad de mejorar la sostenibilidad del suelo mientras se aprovecha el buen momento de la ganadería. Soria subrayó que la clave no está en aplicar fórmulas genéricas, sino en entender las necesidades específicas de cada establecimiento agrícola.
Para Pemán, es fundamental realizar un análisis profundo de los objetivos de cada productor antes de recomendar una especie. Soria enfatizó: «No queremos que el productor siembre la misma especie cada año, sino que se adapte a las condiciones ambientales y económicas del momento». Esta flexibilidad permite elegir entre una variedad de cultivos, desde tradicionales como vicias y centenos, hasta especies específicas diseñadas para combatir la compactación del suelo.
La sinergia entre los cultivos de servicio y la producción de carne ha permitido a los productores encontrar oportunidades de rentabilidad inmediata sin sacrificar los beneficios ambientales. Soria indicó que este año fue común integrar cultivos de servicio para un uso doble propósito, permitiendo el pastoreo y la producción de carne durante el ciclo de cultivo.
En este contexto, Soria también destacó el crecimiento de los cultivos de servicio de verano, que están ganando terreno. En regiones como el NEA, después de la cosecha de girasol, se están utilizando leguminosas anuales como Crotalaria o Macroptilium, que presentan un crecimiento rápido y contribuyen a la fijación de nitrógeno en el sistema.
El especialista observó un cambio en la mentalidad del sector, donde los cultivos de servicio son valorados no solo por su retorno inmediato, sino también por sus beneficios ecológicos a largo plazo, como el control de malezas y la mejora de la estructura del suelo. «Hoy en día, el productor está considerando los beneficios futuros, que superan a la renta inmediata».
Además, instituciones como Aapresid han cuantificado la producción de carne sobre estos cultivos, arrojando resultados económicos positivos. Con una gama de opciones cada vez más amplia y un enfoque en la flexibilidad, los cultivos de servicio se consolidan como aliados estratégicos en la rentabilidad agropecuaria y ganadera.
Fuente: Info Campo










