La creciente demanda de aceites para diversos usos, incluyendo los biocombustibles, abre nuevas oportunidades para la expansión de la canola en los sistemas productivos de Argentina. Este fue uno de los temas centrales de un encuentro organizado por la empresa de semillas Advanta, donde productores y especialistas debatieron sobre las perspectivas comerciales del cultivo.
Durante la jornada, se presentaron datos significativos que muestran que la incorporación de canola en las rotaciones agrícolas puede resultar en aumentos de entre 300 y 500 kilos por hectárea en soja y de entre 500 y 1000 kilos en trigo en los cultivos posteriores. Además, se informaron registros de ensayos que indican un contenido de aceite entre 46% y 48%.
El interés en la canola ha crecido, impulsado por la expansión de los biocombustibles, que elevan la demanda de este aceite más allá de su uso alimentario. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el aumento de la producción de diésel renovable ha incrementado las importaciones estadounidenses de canola.
A pesar de su potencial, el cultivo en Argentina se ha mantenido en una superficie estabilizada de aproximadamente 40.000 hectáreas, concentrándose principalmente en las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. Los especialistas enfatizaron la importancia de una planificación anticipada del cultivo, abarcando desde la elección del ambiente y la fecha de siembra, hasta la nutrición y la cosecha.
Gonzalo Invernizzi, presidente de la Comisión de Investigación y Desarrollo de Fucrea, y el equipo de Desarrollo Técnico de Advanta, lideraron las presentaciones agronómicas. En el análisis comercial, participaron productores experimentados y Fernando Solari, un consultor especializado en canola, quienes abordaron las tendencias de largo plazo en la demanda de aceites y las exigencias de sustentabilidad.
Los participantes discutieron sobre las posibilidades de incrementar el uso de la canola en las rotaciones agrícolas argentinas, alineando las perspectivas del mercado con las herramientas agronómicas necesarias para su desarrollo. Axel Labourt, gerente general de Advanta Cono Sur, destacó que «la canola es un cultivo estratégico, conectado con tendencias globales y con la necesidad de construir sistemas productivos más diversos y eficientes».
La jornada también incluyó la presentación de la propuesta genética de Advanta, que se basa en más de 60 años de investigación y mejoramiento global. La empresa ofrece híbridos de ciclo intermedio a corto, con un enfoque en mejorar el potencial y la estabilidad del rendimiento, así como en garantizar un alto contenido de aceite y resistencia a condiciones adversas.
En resumen, la canola se perfila como un cultivo clave para el futuro agrícola de Argentina, respaldada por avances significativos en investigación y desarrollo que prometen potenciar su presencia en el mercado.
Fuente: La Nación










