La expansión del maní argentino está marcando un nuevo rumbo en el sector productivo, extendiéndose más allá de su tradicional núcleo en Córdoba hacia el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Este crecimiento, impulsado por el atractivo económico de los arrendamientos y la llegada de inversiones industriales, plantea tanto oportunidades como desafíos para los productores de la región.
Expansión y Nuevas Inversiones
La instalación de nuevas plantas de procesamiento, como la de MSU en Rufino, representa un hito significativo, con una inversión aproximada de US$ 80 millones. Esta infraestructura no solo facilita la producción, sino que también genera un impacto económico en la zona al requerir servicios locales y fomentar la capacitación de recursos humanos en el área.
Oportunidades y Limitaciones en la Producción
José María Piccioni, consultor agroindustrial, y Lucas Castelari, ingeniero agrónomo, coinciden en que el maní puede ofrecer una rentabilidad diferencial. Sin embargo, su incorporación exitosa depende de un profundo conocimiento del ambiente y una adecuada planificación de las rotaciones. La búsqueda de tierras para el cultivo se ve motivada por arrendamientos que oscilan entre los 500 y 1.000 dólares por hectárea, lo que hace que la actividad sea atractiva para los inversores.
Desafíos Agronómicos y Ecológicos
A pesar de su potencial, no todos los suelos en la zona núcleo son aptos para el maní. La textura del suelo y la proporción de arcilla son factores críticos que pueden afectar el rendimiento del cultivo. Castelari enfatiza la importancia de seleccionar lotes adecuados para evitar problemas operativos durante el proceso de cosecha, que requiere condiciones específicas para ser eficiente.
La Importancia de la Cobertura del Suelo
Un aspecto crucial en la producción de maní es la gestión adecuada del suelo. La falta de cobertura posterior a la cosecha puede derivar en problemas de erosión. Actualmente, se promueve la incorporación de cultivos de servicio, como el centeno, para proteger la superficie del lote y mejorar la salud del suelo.
Rotaciones que Maximizan la Rentabilidad
La posibilidad de implementar un doble cultivo con trigo después de la cosecha de maní también se presenta como una estrategia viable en la zona. Esta práctica no solo ayuda a mantener el suelo cubierto, sino que también genera ingresos adicionales, aumentando así la eficiencia económica por hectárea.
Un Futuro Promisorio para el Maní Argentino
La producción de maní no solo tiene un impacto local, sino que también está orientada hacia la exportación, con entre el 90% y el 95% de la producción destinada a mercados internacionales. La calidad del maní argentino, especialmente las variedades alto oleico, refuerza su posición en el comercio global, ofreciendo una oportunidad significativa para la diversificación de la producción agrícola en la región.
Fuente: Info Campo










