El cultivo de pistacho en Argentina ha alcanzado más de 9.000 hectáreas plantadas, equivalentes a aproximadamente 3 millones de árboles, en un contexto de creciente demanda internacional. Este dato fue revelado en el marco del Día de la Industria, destacando la expansión de esta actividad agroindustrial.
El pistacho se está consolidando como una opción viable de inversión a largo plazo. La provincia de San Juan se posiciona como uno de los principales polos de producción, aunque el cultivo también se está extendiendo a otras regiones del país que presentan condiciones adecuadas.
La demanda global de pistacho ha mostrado un crecimiento promedio del 6,5% anual, y se estima que el retorno económico de estos proyectos oscila entre el 14% y el 20%. Sin embargo, el desarrollo de una plantación de pistachos requiere una planificación cuidadosa, dado que estos árboles tardan varios años en alcanzar su máxima capacidad productiva.
La expansión en la superficie cultivada también impulsa diversas actividades relacionadas con el manejo de fincas, servicios especializados, cosecha, procesamiento y comercialización del producto. Según Juan Ignacio Ponelli, CEO de AgroFides, el pistacho está captando un interés creciente entre los inversores en el ámbito agroindustrial.
“El pistacho ha comenzado a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de las alternativas de inversión productiva. Es un negocio que demanda tiempo y planificación, pero cuenta con un mercado que sigue en expansión”, afirmó Ponelli.
Este crecimiento representa una oportunidad para las economías regionales, ya que la cadena productiva abarca desde la producción primaria hasta el procesamiento y la comercialización. Ponelli subrayó que hay una “oportunidad concreta” para que Argentina continúe fortaleciéndose en este sector, enfatizando la necesidad de acompañar el crecimiento con conocimiento, tecnología y una cadena productiva más robusta.
De este modo, el pistacho comienza a consolidar su lugar en el mapa agroindustrial argentino, respaldado por la ampliación de la superficie cultivada, las perspectivas de demanda externa y el desarrollo de nuevos proyectos productivos.
Fuente: NA










