La nueva campaña de soja se presenta como un desafío que exige decisiones precisas en el manejo del cultivo. En un entorno donde optimizar costos y mantener altos niveles de rendimiento son esenciales para la rentabilidad, la tecnología aplicada en el momento adecuado se convierte en un factor determinante.
En este contexto, Barenbrug ha ampliado su propuesta para el cultivo de soja, implementando un programa integral que abarca desde el tratamiento de semillas hasta aplicaciones foliares. Este enfoque combina soluciones biológicas, nutricionales, coadyuvantes y herramientas de protección, con el fin de abordar diversos factores que pueden limitar el rendimiento del cultivo.
Un Programa Integral Desde el Inicio
La estrategia de Barenbrug se basa en la idea de que las herramientas deben considerarse de forma integral, atendiendo las necesidades específicas del cultivo en cada etapa. El ingeniero agrónomo Germán Avanzini, responsable del Área de Desarrollo de Bioinsumos y Protección de Cultivos de la empresa, describe cuatro líneas de trabajo: forrajeras, bioinsumos, coadyuvantes y protección de cultivos.
“No debemos pensar en los productos de forma aislada, sino en un manejo que contemple todo el ciclo productivo”, afirma Avanzini, quien destaca la evolución de Barenbrug en la intervención de diferentes momentos del ciclo del cultivo.
Enfoque en la Sanidad de la Semilla
Uno de los principales desafíos para esta campaña es la calidad sanitaria de las semillas. Las condiciones de las últimas campañas han impulsado a los productores a realizar diagnósticos previos antes de definir tratamientos. “La calidad sanitaria impacta directamente en el éxito del cultivo”, advierte Avanzini.
Barenbrug colabora con laboratorios certificados para determinar la presencia de patógenos y seleccionar la herramienta adecuada para cada lote, utilizando fungicidas como Kaiser y BCM50 para controlar enfermedades.
Inoculación para un Microbioma Saludable
El siguiente paso es asegurar un establecimiento adecuado del cultivo a través de la inoculación, un proceso clave para la fijación biológica de nitrógeno. Barmax Total, un inoculante destacado, combina cepas de Bradyrhizobium japonicum para optimizar la nodulación y la fijación de nitrógeno.
“Nuestra propuesta incluye microorganismos adaptados a diversos ambientes, lo que mejora la eficacia del proceso”, explica Avanzini.
Nutrición y Estímulo desde la Semilla
El vigor inicial de la planta es crucial para enfrentar condiciones de estrés. Barenbrug ofrece bioestimulantes como ProZen, Zinquel Plus y Zinquel Max, que ayudan a acelerar la emergencia y promover el desarrollo inicial de las raíces.
Ajustes en Aplicaciones Foliares
La calidad del agua y la estabilidad de las mezclas son factores que impactan directamente en las aplicaciones foliares. Barenbrug ha reestructurado su línea de coadyuvantes para optimizar estas condiciones y mejorar la calidad de la gota aplicada, incluyendo productos como Cation Fix Balance y Sulfosol.
Bioestimulantes para Mitigar Estrés
La propuesta también incluye bioestimulantes foliares como BarZen, que combina nutrientes y reguladores fisiológicos para ayudar a las plantas a enfrentar el estrés. “La aplicación de estos productos busca mejorar la respuesta de la soja ante condiciones adversas”, señala Avanzini.
Aplicaciones en el Momento Adecuado
El momento de aplicación de los bioestimulantes debe ajustarse a las condiciones del cultivo y el ambiente. Avanzini sugiere aplicar estos productos en etapas específicas, como en V6 y R1, para maximizar el rendimiento. “El retorno de inversión de estos bioestimulantes es significativamente superior a su costo”, concluye.
Con un programa que abarca desde el tratamiento de semillas hasta la bioestimulación, Barenbrug busca ofrecer un enfoque integral para que los productores de soja maximicen su rendimiento en la nueva campaña.
Fuente: Info Campo










