Un reciente análisis de la firma Rosgan, basado en datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), revela un notable incremento en la actividad ganadera durante 2026. En el período de enero a agosto, se trasladaron cerca de 530.000 animales destinados a reproducción, lo que representa un 22% más comparado con el mismo lapso de 2025.
Este creciente interés en la cría de toros se refleja también en los precios de venta. Durante los meses de julio y agosto, el precio promedio de los toros de diversas razas alcanzó aproximadamente $9,9 millones, en comparación con los $6,2 millones del año anterior. Este aumento nominal de precios marca un 59% de incremento interanual, sin cambios significativos en la oferta disponible.
Roque Cassini, un reconocido productor y cabañero, atribuye este fenómeno a la decisión de los criadores de capitalizar el favorable momento del sector ganadero. «Al criador le está yendo muy bien en el negocio y tiene perspectivas de que esta tendencia continúe por varios años», comentó Cassini. Además, enfatiza la importancia de invertir en genética para aprovechar al máximo esta coyuntura.
La competencia en los remates de reproductores se ha intensificado, con un aumento en la participación y la puja por ejemplares de calidad. Cassini observa un mayor interés por parte de los criadores, quienes están reteniendo y ampliando sus rodeos, lo que se traduce en una atmósfera de optimismo en el mercado.
Un aspecto a considerar es el costo de la inversión en genética dentro del negocio ganadero. Según el análisis de Rosgan, el valor promedio del ternero ha sido de $6200 por kilo en los últimos meses, lo que implica que reponer un toro requiere aproximadamente 1600 kilos de ternero. Comparado con el año anterior, cuando el ternero cotizaba a $3775 por kilo, el esfuerzo relativo para adquirir un toro mejorador se ha mantenido casi estable, a pesar del aumento en los precios nominales.
Fuente: La Nación










