La siembra directa en Argentina se posiciona como un modelo productivo de gran relevancia, especialmente en la región de La Juanita, donde la gestión del agua y la rotación de cultivos son claves para su sostenibilidad. Chad Lee, investigador de la Universidad de Kentucky, destacó la calidad de los suelos en esta área, considerándolos entre los mejores a nivel mundial, y comparándolos favorablemente con regiones agrícolas de Estados Unidos y Ucrania.
Durante una visita técnica organizada por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), un grupo de productores y especialistas de Bolivia y Brasil recorrió el establecimiento La Juanita, ubicado en el sudeste cordobés. Esta gira fue una antesala del Congreso Aapresid, donde se abordaron temas cruciales para la agricultura moderna.
Un modelo productivo en constante evolución
El ingeniero agrónomo Valentín Gentiletti, quien lidera la Regional Los Surgentes-Inriville, explicó que la agricultura en esta región se basa en tres pilares fundamentales: la siembra directa, la rotación de cultivos y la gestión de datos. Esta combinación permite maximizar el uso del agua, un recurso escaso en la zona, donde el 95% de la producción se realiza en secano.
La importancia del manejo del agua
Gentiletti enfatizó que el agua es el principal desafío para los productores, dado que la evapotranspiración promedio supera las precipitaciones anuales. Por ello, la implementación de la siembra directa se complementa con una rotación de cultivos que incluye maíz, soja, trigo y cultivos de servicio como vicia y triticale, lo que contribuye a la conservación del suelo y a la captura de carbono.
Perspectivas desde el extranjero
La ingeniera agrónoma Silvia Navarro, analista de mercados en San Pablo, destacó las diferencias en la gestión del recurso hídrico entre Brasil y Argentina. Un productor brasileño de la comitiva se mostró sorprendido por la eficiencia del manejo del agua en esta región, donde las lluvias están mejor distribuidas a lo largo del ciclo agrícola.
Retos y estrategias innovadoras
La visita también incluyó un recorrido por la empresa agropecuaria Caytiba, que gestiona 4,100 hectáreas. Verónica Ballario, parte de la cuarta generación familiar dedicada a la agricultura, compartió sus experiencias sobre las prácticas de manejo agronómico y las estrategias para afrontar los desafíos climáticos.
Entre las innovaciones probadas se encuentra la siembra de maíz tardío, que se realiza entre el 10 y el 15 de diciembre, aprovechando un mejor perfil de nitratos en el suelo. Sin embargo, el manejo de la fertilización y la nutrición del suelo siguen siendo aspectos críticos para optimizar la producción en un contexto de variabilidad climática.
El intercambio de conocimientos entre productores de diferentes países refleja un interés creciente por la sostenibilidad y la innovación en la agricultura, buscando siempre mejorar las prácticas para adaptarse a las condiciones cambiantes del clima.
Fuente: Info Campo










