Un equipo de especialistas del INTA ha estado investigando la adaptación y uso de la remolacha forrajera como alternativa viable para la alimentación de novillos. Este estudio se centra en comparar la calidad de la carne de animales alimentados con remolacha frente a aquellos que siguen una dieta tradicional a base de maíz.
Los análisis realizados en los laboratorios del INTA Castelar han mostrado que la carne obtenida de novillos alimentados con remolacha forrajera cumple con los estándares de calidad requeridos por los consumidores, presentando un producto que, aunque más oscuro y firme, es asimilable a la carne proveniente de sistemas pastoriles. Además, este método se destaca por ofrecer un perfil nutricional más favorable y a un menor costo de producción.
POTENCIAL DE LA REMOLACHA FORRAJERA
María Gabriela Garcilazo, investigadora del INTA, ha señalado que la calidad de la carne producida es comparable a la de los sistemas pastoriles, con un perfil de ácidos grasos que resulta beneficioso para la salud humana. Esta opción permite la producción de carne de calidad diferenciada durante el invierno, periodo en el que escasean los recursos forrajeros.
El trabajo se llevó a cabo en colaboración entre varias entidades del INTA y se demostró que, en la Estancia Santa Marta, se lograron obtener 2.665 kilos de carne por hectárea a partir de la remolacha forrajera.
CARNE AL LABORATORIO: REMOLACHA O MAÍZ
Los resultados de las comparaciones entre las dos dietas han revelado que las diferencias en calidad de carne son mínimas, todas dentro de los parámetros aceptables. Sin embargo, la principal ventaja radica en la composición de la grasa, donde se ha observado que la carne proveniente de novillos alimentados con remolacha presenta niveles de ácidos grasos omega-3 más del doble que aquellos alimentados con maíz, lo que podría contribuir a la salud cardiovascular.
La investigación también destaca que la relación entre omega-6 y omega-3 es más favorable en la carne de remolacha, cumpliendo con las recomendaciones nutricionales para la dieta humana.
EL COLOR, UN ATRIBUTO DETERMINANTE
El color de la carne es un factor crucial para los consumidores. La carne de los novillos terminados con remolacha presenta una tonalidad más oscura, catalogada como “muy roja” en comparación con la “roja” de la carne alimentada con maíz. Este atributo no debe interpretarse como un defecto, sino como un rasgo característico de la carne proveniente de animales en pastoreo.
En términos de terneza, aunque la carne de remolacha tiende a ser ligeramente más firme, se mantiene dentro de los límites aceptables para su consumo.
UNA ALTERNATIVA PARA EL INVIERNO
Esta investigación no solo aporta datos sobre la calidad de la carne, sino que también ofrece una perspectiva más amplia sobre la producción en los valles irrigados. La remolacha forrajera permite la terminación de novillos en invierno, período de escasez forrajera, sin la necesidad de encerrar a los animales o trasladarlos a otras regiones.
Este enfoque no solo agrega valor local a la producción, sino que también proporciona una opción sostenible para enfrentar los desafíos de la producción ganadera en los meses de frío. En conclusión, la remolacha forrajera se posiciona como un cultivo clave para el futuro de la producción de carne en el país, según los especialistas del INTA.
Fuente: Info Campo










