La campaña de maíz 2026/27 se inicia en un clima de incertidumbre debido a diversos factores climáticos y geopolíticos. Por un lado, se observa la expectativa del fenómeno conocido como “SuperNiño”, y por otro, el conflicto en el Mar Negro que afecta la exportación de cereales desde Ucrania.
Adicionalmente, la sequía en Europa occidental ha incrementado la necesidad de importaciones, mientras que el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico por las tensiones entre Estados Unidos e Irán, exacerbadas por el control de los hutíes sobre el estrecho de Bab el Mandeb. Estos factores generan una presión considerable sobre el mercado energético.
A pesar de este contexto complejo, hay una buena noticia para el sector agrícola argentino: la llegada de la urea necesaria para la campaña de maíz. Se estima que en septiembre arriben alrededor de 200 mil toneladas, sumándose a las 230 mil toneladas que llegaron en agosto.
Según informes navieros, la cadena de suministro se ha reactivado tras disiparse las dudas sobre el impacto del conflicto en Irán en la disponibilidad de urea. Los proveedores de fertilizantes no afectados por la tensión en el Golfo Pérsico están garantizando el tránsito de los barcos, lo que es crucial para el abastecimiento.
Sin embargo, el aumento en la demanda de este insumo ha llevado a un incremento en los precios. El costo de la urea proveniente de Medio Oriente ha saltado de 375 dólares por tonelada en agosto a 445 dólares en la última semana. Esta alza se refleja también en el mercado local, con un incremento de 8 dólares semanales en el precio “a retirar”, actualmente en 573 dólares por tonelada.
A pesar del aumento en los costos, la relación insumo-producto para el maíz se mantiene favorable, situándose por debajo de 3:1, a diferencia del año anterior que era de 3,44:1. En conclusión, aunque la urea enfrenta presiones de precio, su llegada a Argentina es un hecho positivo en el contexto del aumento de los precios de los cereales.
Fuente: Info Campo










