Una delegación de 62 ganaderos de Estados Unidos, liderada por el productor Jimmy Parnell, ha comenzado una gira por Argentina para explorar el sector ganadero del país. Desde el Mercado Agroganadero de Cañuelas, Parnell destacó la calidad de los animales y la genética de las vacas argentinas, afirmando que estaría orgulloso de tenerlas en su país.
La visita se produce en un contexto complicado para la ganadería estadounidense. A pesar de la reciente recuperación de rentabilidad tras años difíciles, los ganaderos se encuentran inquietos por la decisión del presidente Donald Trump de aumentar las importaciones de carne. Aunque apoyan la intención de reducir los precios para los consumidores, cuestionan la oportunidad de esta medida.
En su recorrido por Argentina, la delegación ha visitado diversas localidades, incluyendo San Antonio de Areco y Cañuelas, donde han tenido la oportunidad de observar la organización y avance tecnológico del mercado local. Parnell, quien también es presidente de la Alabama Farmers Federation, destacó la importancia de la genética en la producción ganadera.
La situación en Estados Unidos se ha visto afectada por varios años de sequía y una baja disponibilidad de hacienda. Según Parnell, esto se debe a una combinación de sequías prolongadas y el envejecimiento de los productores, lo que ha llevado a una disminución en el número de vacas.
La reciente medida de Trump, que amplió el acceso a la carne argentina, ha generado controversia entre los productores estadounidenses. Parnell expresó su preocupación por el momento en que se anunció esta decisión, coincidiendo con una época crítica para los ganaderos que están destetando terneros.
Chris Carroll, otro miembro de la delegación y vicepresidente de la Alabama Farmers Federation, también compartió su visión sobre el impacto de la medida. Aunque la consideró negativa, afirmó que los medios han exagerado su repercusión real.
Durante su estadía, Parnell subrayó la belleza y fertilidad de Argentina, así como el potencial de importar genética local a Estados Unidos, un proceso que actualmente no está permitido. Este intercambio de genética, según Parnell, podría mejorar la producción en ambos países.
Carroll coincidió en la evaluación positiva de la genética argentina, destacando la calidad de los rodeos y la duración del tiempo que los terneros permanecen en los establecimientos, un aspecto que difiere de las prácticas en su país.
Fuente: La Nación










