El valor del toro, un componente esencial en el negocio ganadero, ofrece más información de la esperada sobre la salud económica del sector. Aunque a simple vista podría parecer que su precio se relaciona directamente con el ciclo ganadero, los datos sugieren que su valor está más vinculado al precio del ternero, el principal producto de la cría.
El análisis revela que el precio del toro tiende a seguir las fluctuaciones del ternero. Cuando el precio del ternero aumenta, el valor del toro también tiende a elevarse, y viceversa. Esta relación es notablemente más fuerte que la que existe entre el toro y el novillo, lo que indica que el mercado de reproductores está más influenciado por la economía de la cría que por los precios posteriores en la cadena de producción.
La lógica detrás de esto es clara: el criador es el principal comprador de toros y su ingreso proviene principalmente del ternero. Así, el monto que está dispuesto a pagar por un reproductor está más relacionado con el valor del ternero que con el precio del novillo.
Sin embargo, el ternero no es el único factor que afecta el precio del toro. El criador también obtiene ingresos de la vaca de descarte, pero este componente no influye significativamente en el valor del reproductor. Los datos sugieren que el precio del toro no solo refleja el valor del ternero, sino que también incorpora la capacidad económica del criador para reponer sus reproductores.
Un hallazgo interesante es que el precio del toro no se comporta de manera predecible según las distintas etapas del ciclo ganadero. Por ejemplo, durante las fases de retención, donde se espera un aumento en la demanda de reproductores, los datos no muestran un aumento sistemático en el precio del toro. De hecho, la relación entre el toro y el ternero se presenta de manera similar en diferentes etapas del ciclo.
La liquidación del rodeo entre 2018 y 2025, contrariamente a lo que podría suponerse, no estuvo necesariamente asociada a resultados económicos desfavorables. En realidad, el promedio de rentabilidad en esta etapa fue mayor que durante la fase de retención, destacándose principalmente en 2021 y 2022, cuando se registraron los mejores resultados económicos en un contexto de fuerte incremento en los precios.
En conclusión, el precio del toro refleja una referencia económica propia que, aunque influenciada por el precio del ternero, también toma en cuenta la rentabilidad general del negocio ganadero. A pesar de su importancia, no parece ser un indicador confiable para anticipar las etapas del ciclo ganadero, ya que las variaciones en su precio responden más a circunstancias específicas de cada campaña que a la fase general del ciclo.
Fuente: La Nación










