Ante la inminente llegada del fenómeno climático conocido como El Niño, el Gobierno ha difundido una serie de recomendaciones destinadas a mitigar los riesgos que este podría generar, especialmente en las zonas productivas del país. La Secretaría de Agricultura subraya que las medidas proactivas son esenciales para salvaguardar la producción agropecuaria.
Las indicaciones incluyen ajustes en la carga animal para los establecimientos de ganadería extensiva. Se aconseja reducir la cantidad de cabezas por unidad de superficie y planificar tanto las salidas como los nuevos ingresos de animales. Además, se recomienda reservar áreas elevadas y bien drenadas, así como contar con espacios de emergencia para el traslado de ganado si las condiciones climáticas lo requieren.
El manejo de los recursos forrajeros también ocupa un lugar central en estas recomendaciones. La Secretaría sugiere priorizar el aprovechamiento de ambientes que podrían quedar inundados, y asegurar la disponibilidad de reservas forrajeras que sean accesibles incluso en caso de lluvias intensas.
Para las categorías más sensibles, como las vacas próximas a parir y los terneros, se recomienda disponer de sectores secos y bien empastados. Además, se enfatiza la importancia de reforzar el monitoreo sanitario y revisar los bebederos para asegurar el bienestar del ganado.
En el ámbito del cultivo, el INTA ha advertido sobre la necesidad de ajustar el manejo de los lotes de verano, especialmente aquellos con menor capacidad de drenaje. El especialista Mariano Cicchino destaca que, si bien la reserva de agua en el suelo es favorable, los pronósticos de lluvias superiores a lo normal pueden acarrear complicaciones como inundaciones y enfermedades en los cultivos.
Entre las recomendaciones para los cultivos, se sugiere evitar movimientos innecesarios del suelo y optar por fechas de siembra anticipadas en áreas adecuadas. En terrenos con riesgo de encharcamiento, podría ser necesario retrasar la siembra hasta que las condiciones sean propicias.
El Gobierno enfatiza que una adecuada planificación y anticipación pueden reducir significativamente las consecuencias del fenómeno de El Niño, garantizando así la protección de la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria del país.
Fuente: La Nación










