El Compinche Agro, una empresa familiar que nació en 2018 tras la escisión de Haras la Quebrada, ha logrado resultados sorprendentes en sus operaciones ganaderas y agrícolas. María Inés Ceriani Cernadas, junto a su esposo Diego Thays, dirige un establecimiento que abarca 2200 hectáreas en Benito Juárez y 1060 hectáreas agrícolas en Teodelina.
La producción agrícola se caracteriza por la alta eficiencia en la rotación de cultivos, que incluye trigo, soja y maíz. Con un promedio de 13.000 kilos por hectárea de maíz y 5000 kilos de soja, la empresa ha implementado genética de alto rendimiento y buenas prácticas de fertilización, logrando así maximizar su producción. Eduardo Peres, gerente de producción, destaca que el trigo ha alcanzado 8100 kilos por hectárea en la última campaña.
La ganadería, por su parte, ha evolucionado significativamente. Inicialmente con 1200 vientres, el rodeo de cría ha crecido a 1600 vientres gracias a la decisión de enfocarse en la recría de terneros. Esta estrategia ha integrado la agricultura como un soporte vital para la ganadería, produciendo grano de maíz y sorgo que se utilizan para la alimentación del ganado.
Con un enfoque en la eficiencia, el 90 % de la producción ganadera desarrolla un ciclo completo. Las vacas pastorean en franjas de maíz o sorgo diferidos, lo que permite una adecuada acumulación de forraje y asegura una oferta de pasto durante la parición invernal.
La alimentación de los terneros se gestiona cuidadosamente. Tras el destete, aquellos con menos de 170 kilos ingresan a un corral de inicio, donde son alimentados con silaje y concentrado proteico. Los que superan 180 kilos acceden directamente a pasturas. Este proceso permite optimizar el crecimiento y asegurar la calidad del ganado para la exportación.
En el campo de Santa Fe, se ha implementado un sistema de identificación electrónica que mejora la gestión del ganado, reduciendo errores en los registros. Las pasturas de alfalfa y cebadilla logran ganancias diarias de entre 1,2 y 1,8 kilos por animal, asegurando un ciclo productivo eficiente.
Las claves del éxito del sistema de cría incluyen un estricto plan sanitario, un servicio estacionado corto y un personal capacitado. Además, se prioriza la genética de alto potencial y se mide la producción de carne por hectárea, lo que permite a la empresa alcanzar 240 kilos de carne por hectárea en la actualidad.
El enfoque integral aplicado en el campo ha llevado a El Compinche Agro a convertirse en un referente en la producción ganadera y agrícola, mostrando cómo la innovación y la planificación estratégica pueden transformar un negocio familiar en un modelo de eficiencia y productividad.
Fuente: La Nación










