Stay Tune se consagró ganador del Gran Premio Jockey Club (G1), en una emocionante carrera que tuvo lugar en San Isidro. Este ejemplar, que partió desde la última posición, logró superar a sus trece oponentes, mostrando una impresionante aceleración en los dos kilómetros de césped exigente tras las intensas lluvias.
El potrillo, entrenado por Carlos Daniel Etchechoury, había estado preparándose exclusivamente para este evento durante más de dos meses, sin participar en ninguna otra carrera. Su preparación estratégica y la confianza depositada en él por su equipo se vieron reflejadas en el resultado final, donde superó a Hi Pocho, el favorito, quien había dominado parte de la recta final pero no pudo mantener su ventaja.
El jockey Cristian Velázquez, quien montó a Stay Tune por primera vez en una competencia oficial, expresó su sorpresa por el rendimiento del caballo. «Cuando se abrieron las gateras, no era el caballo que conocía. Busqué serenarlo y acercarlo poco a poco, y cuando pasó de largo, sentí que se me daba lo que soñé toda mi vida», comentó Velázquez después de la carrera.
Stay Tune logró su victoria por un margen de un cuerpo y medio, un resultado más cómodo que en su anterior enfrentamiento con Hi Pocho en las Dos Mil Guineas (G1). Este triunfo también representa el décimo en la carrera de Etchechoury dentro del Gran Premio Jockey Club, consolidando su posición como uno de los entrenadores más exitosos en este evento en las últimas dos décadas.
Otro caballo que llamó la atención durante la jornada fue Colifato Novo, quien también se destacó en el Gran Premio San Isidro, alcanzando su décimo triunfo en una carrera que sumó a su legado. En el Suipacha (G1), Es Por Amor sorprendió al ganar tras un largo período de inactividad, demostrando que aún puede competir al más alto nivel.
La jornada en San Isidro dejó claro que el turf argentino sigue siendo un escenario lleno de sorpresas y emociones, con caballos como Stay Tune mostrando que el esfuerzo y la preparación pueden llevar a resultados inesperados en la pista.
Fuente: La Nación










