A medida que se acerca el final del año, la discusión sobre una nueva ley de semillas en Argentina se intensifica. Con la cuenta regresiva marcada para el 2026, se plantea la necesidad de abordar este tema crítico antes de un año electoral, lo que complica aún más el proceso legislativo.
Este lunes, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, a través del Instituto Nacional de Semillas (INASE), convocó a un nuevo encuentro con entidades rurales y semilleros. El objetivo es propiciar un diálogo que lleve a la creación de una normativa que reconozca la propiedad intelectual en las semillas. Sin embargo, los avances concretos siguen siendo limitados.
La Mesa de Enlace y sus expectativas
La Sociedad Rural Argentina (SRA) fue la única entidad de la Mesa de Enlace que compartió detalles tras la reunión. Su director, Tomás Palazón, informó sobre las discusiones mantenidas en torno a la posible modificación de la Ley de Semillas. Aunque se abordaron varios aspectos, las partes aún no han alcanzado acuerdos significativos. La SRA subrayó la importancia de un consenso amplio que contemple la innovación y los derechos de los productores.
Las claves de la discusión: uso propio y UPOV-91
Dos puntos centrales dominan el debate sobre la nueva ley. Primero, la adhesión al protocolo internacional UPOV-91, que presenta diferencias con el actual UPOV-78, garantizando el uso propio del productor. Mientras las semilleras y el Gobierno buscan cambiar el marco normativo, el sector rural se opone, argumentando que esto favorecería a los obtentores y perjudicaría a los productores.
El segundo aspecto crucial es el “uso propio” de las semillas y cómo establecer un sistema que permita a los productores pagar regalías por las mejoras biotecnológicas. Las diferencias persisten, ya que el sector agropecuario propone que solo un tercio de los productores abone este costo, mientras que la industria exige que sean dos tercios.
El futuro de la ley y el debate en redes
Con el Gobierno ahora en posesión de toda la información, se espera que presente un proyecto de ley que busque mediar entre las partes. Mientras tanto, el debate en redes sociales ha puesto en evidencia que muchos productores estarían dispuestos a pagar más por las semillas si se eliminan las retenciones, una de las principales diferencias que los separa de otros países como Brasil, donde el reconocimiento a la propiedad intelectual es común sin necesidad de modificar leyes.
Fuente: Info Campo










