En el ámbito agrícola, la fertilización del maíz sigue estando por debajo de sus requerimientos, lo que genera preocupación entre los especialistas. Durante un reciente panel en el 5° Congreso Internacional de Maíz (CIM), expertos en nutrición de cultivos compartieron recomendaciones cruciales para mejorar la fertilización del maíz en la próxima campaña.
Ajuste de Dosis y Análisis de Suelo
Los ingenieros agrónomos presentes, como Federico Pagnan, Fernando García y Emiliano Acosta, destacaron la necesidad de ajustar las dosis de fertilizantes de acuerdo con las características específicas de cada ambiente. Pagnan señaló que es fundamental realizar un análisis de suelo para determinar la capacidad de aportes de nitrógeno y otros nutrientes antes de establecer un plan de fertilización.
Impacto de la Demanda de Nitrógeno
El aumento en los rendimientos de los cultivos ha llevado a una creciente demanda de nitrógeno, mientras que la capacidad de los suelos para liberarlo ha disminuido. Pagnan advirtió que los niveles de materia orgánica han caído significativamente, lo que repercute en la disponibilidad de nitrógeno durante el ciclo del cultivo.
Momentos Estratégicos de Aplicación
La sincronización del suministro de nitrógeno con la demanda del cultivo es esencial para minimizar pérdidas. La absorción de nitrógeno por parte del maíz aumenta en etapas avanzadas del crecimiento, lo que sugiere que es posible ajustar la aplicación de fertilizantes a medida que el cultivo se desarrolla.
Reducción de Pérdidas de Nitrógeno
Pagnan también abordó las pérdidas de nitrógeno por volatilización y lixiviación, que pueden ser significativas si no se manejan adecuadamente. Se recomendó incorporar el fertilizante al suelo para mitigar la volatilización, un proceso que puede corregirse casi por completo con un manejo adecuado.
Consideraciones sobre Nutrientes Secundarios
Además del nitrógeno, García enfatizó la importancia de cubrir las necesidades de otros nutrientes como fósforo y azufre. Según sus investigaciones, al combinar estos nutrientes con el nitrógeno, se pueden lograr mejoras significativas en el rendimiento del maíz, alcanzando hasta 4500 kilos por hectárea en ciertos ensayos.
En conclusión, los expertos coincidieron en que un enfoque basado en el análisis del suelo y la adecuada sincronización de la fertilización puede llevar a una mejora sustancial en la producción de maíz, optimizando el uso de nitrógeno y otros nutrientes esenciales.
Fuente: La Nación










