En un aula pequeña de Kandahar, Afganistán, un grupo de niñas afganas se sienta en filas, concentradas en la lectura de libros que, aunque diferentes en formato, contienen la misma esencia: diversas ediciones del Corán. Al frente, una joven destaca por su función de guía en la lectura, simbolizando el deseo de aprender en un contexto adverso.
Desde 2021, cuando los talibanes retomaron el control del país, se implementó una prohibición que impide a las mujeres el acceso a la educación secundaria y universitaria. Esta medida, que se había presentado como temporal, se ha prolongado por casi cinco años, afectando a generaciones enteras de mujeres afganas.
A pesar de los llamados de organizaciones internacionales como Naciones Unidas y Unesco para restablecer los derechos educativos de las mujeres, los talibanes sostienen que su interpretación de la ley islámica respeta los derechos de las mujeres, aunque esto contradiga principios fundamentales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Fuente: La Nación










