El suelo agrícola se encuentra en una encrucijada crítica. Durante años, los modelos de producción priorizaron rendimientos inmediatos, apoyándose en la química tradicional y dejando a un lado la vitalidad microbiana y la fertilidad física de este recurso esencial.
Congreso Internacional de Maíz: Un Llamado de Atención
En el marco del Congreso Internacional de Maíz, se discutieron temas cruciales como el agotamiento y la erosión de los suelos, un asunto que fue recientemente abordado por Infocampo a través de un programa especial. La discusión enfatiza que la tecnología de insumos no es la solución a problemas como la falta de respuesta a la fertilización y los bajos rendimientos, además de señalar la escasez de fósforo y la pérdida de carbono en el suelo.
Diagnóstico de la Situación Actual
Matías Bonetti, socio fundador de MAXAN, expresó un diagnóstico contundente: “No le estamos prestando al suelo la atención que se merece”. Según Bonetti, la demanda nutricional del maíz expone la degradación biológica acumulada en los lotes, reflejando un modelo de producción altamente extractivo.
“Hoy vemos señales claras de agotamiento en los suelos. Pretender resolverlo únicamente con dosis más altas de fertilizantes sintéticos no solo es ineficiente económicamente, sino también inviable a largo plazo”
Propuestas para la Recuperación del Suelo
Desde MAXAN, se sostiene que la clave para mantener los techos productivos es devolver la vitalidad al ecosistema subterráneo. La firma propone complementar la nutrición convencional con biológicos que reactiven la actividad microbiológica y optimicen el uso de los nutrientes aplicados.
“El suelo no es un soporte inerte; es un ecosistema vivo. Si no recuperamos la materia orgánica y la actividad biológica, la eficiencia de uso de cada kilo de fertilizante cae drásticamente”, afirmó Bonetti. Además, destacó que el maíz, al ser un cultivo muy demandante, responde positivamente cuando se restablece el balance del suelo.
Superar Barreras Culturales en la Agricultura
Bonetti también mencionó que la adopción de estas tecnologías enfrenta una barrera cultural en el sector agrícola. “El agricultor ha notado que las recetas tradicionales ya no generan los mismos resultados. Sin embargo, el cambio hacia un esquema de nutrición integrado y regenerativo requiere apoyo técnico y evidencia tangible en los campos”, explicó.
Finalmente, el mensaje de Bonetti fue claro: prestar atención al suelo y cuidar su biología no es un costo adicional, sino la única garantía para asegurar la viabilidad de nuestros sistemas agrícolas en el futuro.
Fuente: Info Campo










