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La lucha diaria por la estabilidad económica: más familias buscan empleo y enfrentan deudas crecientes

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Los ingresos de los hogares argentinos continúan estancados en el contexto actual, lo que ha llevado a muchas familias a implementar diferentes estrategias para poder cubrir sus gastos. Entre estas, se incluye la búsqueda de un segundo empleo, la incorporación de más miembros al mercado laboral y el uso de créditos. Sin embargo, esta búsqueda por llegar a fin de mes se enfrenta a serias limitaciones.

Un reciente informe del Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (Cetyd) revela que, a pesar de que más personas están dispuestas a trabajar, la economía no genera suficientes oportunidades laborales de calidad. Además, ha aumentado la morosidad, lo que ha frenado el impulso del endeudamiento, especialmente entre quienes buscan mejorar su situación financiera.

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El informe destaca dos movimientos clave que reflejan el deterioro de los ingresos: el crecimiento del pluriempleo y la llegada de nuevos trabajadores al mercado laboral. Cada vez más, los ocupados buscan una segunda fuente de ingresos, mientras que otros miembros de la familia se suman a la búsqueda de empleo debido a que los ingresos de quienes ya trabajan no son suficientes.

A pesar de que la cantidad de trabajadores en el sector privado ha aumentado un 17% en la última década, y las horas trabajadas un 11%, la producción apenas ha crecido un 7%. Esto significa que el trabajo disponible se reparte entre una población que ha crecido más rápidamente que la economía.

Un indicador de esta situación es la subocupación, donde muchos empleados trabajan menos horas de las que desearían. Según Nuria Susmel, economista de FIEL, actualmente el 12% de los ocupados quiere trabajar más horas, la cifra más alta desde 2022, y siete de cada diez de ellos están buscando activamente más trabajo.

El fenómeno del aumento en la participación laboral no se debe únicamente al deterioro de los ingresos, también está influenciado por tendencias a largo plazo, como la disminución de la natalidad y la creciente incorporación de mujeres al mercado laboral. En un entorno de bajo crecimiento, muchas personas terminan creando sus propios empleos a través de actividades independientes o informales.

En el último año, se han creado alrededor de 350,000 empleos, pero estos provienen principalmente del sector no registrado, que ha visto un aumento de 640,000 puestos informales. Esto no ha sido suficiente para compensar la pérdida de aproximadamente 290,000 empleos registrados.

La informalidad laboral, que afecta al 44,2% de los ocupados, está asociada con salarios inferiores en un 33% en comparación con los empleos formales. Además, el empleo asalariado privado ha registrado 12 meses consecutivos de caída. En este contexto, el desempleo ha aumentado entre los integrantes del hogar que no son jefes de familia, lo que indica una búsqueda de compensación ante la caída de los ingresos.

A pesar de que el aumento de la actividad económica podría parecer una solución, el Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) advierte que la creación de empleo no se traduce automáticamente en mejoras para todos. Entre noviembre de 2023 y mayo pasado, se perdieron 235,000 empleos privados registrados, incluso en sectores que, a primera vista, están en expansión.

El endeudamiento ha sido otro mecanismo utilizado por las familias para complementar sus ingresos. Desde noviembre de 2023, el crédito bancario a los hogares ha aumentado un 77% en términos reales, mientras que el financiamiento de proveedores no financieros se ha duplicado. Sin embargo, este aumento en el uso del crédito ha generado una carga mayor, donde los pagos de capital e intereses absorben casi una cuarta parte de los ingresos de los asalariados formales.

Recientes datos sugieren que la morosidad bancaria ha encontrado un punto de estabilización, aunque sigue siendo alta. En junio, la mora total bajó ligeramente del 7,7% al 7,6%, pero entre las familias se mantuvo en el 12,8%. Esto indica que, aunque hay un alivio en algunos sectores, la capacidad de pago de las familias sigue deteriorándose.

El acceso al crédito también se ha visto afectado, con un estancamiento en el consumo familiar, lo que ha llevado a las entidades financieras a endurecer las condiciones para nuevos préstamos. La tasa de impago sigue en niveles altos, especialmente fuera del sistema bancario, donde algunas fintech y billeteras virtuales presentan ratios de impago cercanos al 30%.

Fuente: La Nación

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