La provincia de Mendoza enfrenta un panorama hídrico diferente debido a la influencia del fenómeno climático conocido como «El Niño». Este invierno, las nevadas han superado las expectativas, marcando un cambio significativo después de más de una década de crisis hídrica.
Según el último informe del Departamento General de Irrigación (DGI), se prevé que el escurrimiento de los ríos alcance un 30% más de caudal que el promedio histórico. Comparando con la temporada anterior, se estima que la cantidad de agua en los principales cauces de la provincia se duplicará.
Riesgos y oportunidades en la gestión hídrica
A pesar de las buenas noticias sobre el aumento en la disponibilidad de agua, las autoridades advierten sobre los riesgos asociados a posibles crecidas. La inestabilidad climática y las tormentas convectivas extremas podrían generar aumentos inesperados de caudal, lo que resalta la importancia de mantener y limpiar los cauces de agua.
El pronóstico para el río Mendoza es contundente: se espera un escurrimiento cercano al 130% en comparación con la temporada anterior y un 30% por encima de un año promedio. En el caso del río Tunuyán, se prevé un incremento del 15%, mientras que el río Atuel podría experimentar un aumento del 10% adicional.
El futuro hídrico de Mendoza
A pesar de este alivio temporal, los expertos subrayan que la sequía no ha sido completamente superada. La cultura hídrica y el uso responsable del agua son fundamentales, especialmente considerando que las proyecciones climáticas indican una posible reducción del 20% en la disponibilidad hídrica para 2050.
Sergio Marinelli, titular de Irrigación, ha enfatizado la necesidad de ser eficientes en el manejo del recurso, afirmando que «este año va a sobrar agua, pero no se repetirá durante muchos años». Las autoridades trabajan para potenciar el mantenimiento de colectoras y el arbolado público, al mismo tiempo que instan a la población a adoptar prácticas sostenibles.
Prevención ante el ‘Super Niño’
El ‘Super Niño’ plantea desafíos adicionales, ya que se anticipa un aumento en la cantidad de agua en los cauces y canales durante un período prolongado. Esto requiere atención especial en los diques de contención y la limpieza continua de los canales.
El trabajo del DGI, a través del Sistema de Información Hidronivometeorológica (SIH), es clave para la planificación y gestión del agua en la provincia. Con una red de estaciones automatizadas, se recopilan datos cruciales para establecer planes de manejo que aseguren la provisión de agua para riego, energía y consumo.
Fuente: La Nación










