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Estrategias para Proteger el Cultivo de Maíz ante Vientos Fuertes

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Un periodo prolongado sin precipitaciones significativas durante julio y agosto ha afectado la cosecha de maíz, ya que la alta humedad relativa incrementa la vulnerabilidad de las plantas frente a los vientos. Este fenómeno se ha evidenciado en lotes del centro-norte de Córdoba, donde se han registrado pérdidas considerables debido a fuertes ráfagas.

El retraso en la cosecha ha tenido consecuencias severas, siendo uno de los principales problemas el descalzado de las plantas y el quiebre del tallo. En este contexto, resulta crucial implementar prácticas agronómicas adecuadas para minimizar los daños.

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Prácticas Agronómicas para Minimizar Daños

Para reducir los efectos negativos de los vientos en la cosecha de maíz, se recomienda seleccionar híbridos tolerantes, tanto de ciclo corto como completo. Además, es aconsejable variar las fechas de siembra y no sobrepasar la densidad de siembra ni las dosis de fertilizante. La orientación de la siembra también juega un papel importante, siendo beneficioso sembrar en direcciones norte-sur y este-oeste.

Los aspectos morfofisiológicos a considerar incluyen la selección de plantas de menor altura con una inserción de espiga baja y un tallo robusto, lo cual puede contribuir a una mayor resistencia al vuelco.

Datos Relevantes de un Campo Escuela

Un análisis realizado en seis lotes de maíz en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) proporciona indicios sobre las mejores prácticas. En cinco de los lotes, la siembra se realizó en sentido este-oeste, mientras que en tres de ellos la densidad de siembra osciló entre 8 y 9 plantas por metro cuadrado. En contraste, los otros tres lotes presentaron una densidad de 5 a 6 plantas por metro cuadrado.

Los resultados indicaron que en los lotes con mayor densidad, el porcentaje de plantas quebradas superó el 50%, mientras que en aquellos con menor densidad, este porcentaje se redujo a menos del 15%. Es importante destacar que al sembrar en dirección norte-sur, el quebrado se redujo a la mitad.

Además, se observó que a menor altura de inserción de la espiga y más largos los ejes del nudo de inserción, menor fue el daño causado por el viento. Para evaluar con precisión el impacto del viento en el maíz, se necesita una infraestructura adecuada y seguir las recomendaciones de manejo agronómico.

Fuente: Info Campo

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