La ganadería de Estados Unidos se ha consolidado como una de las principales referencias mundiales en producción de carne vacuna gracias a un modelo que, a pesar de ser altamente industrializado, se basa en una estructura productiva familiar. Esta característica permite entender cómo una serie de pequeños establecimientos han logrado abastecer tanto el mercado interno como el internacional.
La Historia como Pilar del Presente
Según Alfredo Di Costanzo, doctor en Nutrición Animal y profesor en la Universidad de Nebraska, la clave del modelo ganadero estadounidense radica en su historia. Desde sus inicios, la ganadería en EE.UU. se caracterizó por ser artesanal y local, pero a lo largo de los años incorporó tecnología y sistemas de comercialización que le permitieron ganar un lugar en el mercado global. Di Costanzo señala que el 50% de los productores son pequeños propietarios, con un tamaño promedio de 44 vacas por rodeo.
Un Sistema Productivo Integrado
El sistema en EE.UU. se basa en la integración de la producción de terneros de múltiples pequeños establecimientos, que luego alimentan una cadena de recría, engorde, industrialización y comercialización. Esta articulación ha permitido que la ganadería estadounidense no solo se mantenga competitiva a nivel internacional, sino que también cuente con un mercado doméstico robusto que absorbe la mayoría de su producción.
Clasificación de Carne: Un Diferencial Estratégico
Uno de los elementos que distingue a la ganadería estadounidense es su sistema de clasificación de carne, establecido a principios del siglo XX. Este sistema permite ofrecer productos con características específicas, facilitando transacciones más justas y evitando abusos en el comercio. Di Costanzo destaca que la clasificación ha evolucionado, permitiendo a la industria ofrecer cortes premium que son altamente valorados en mercados internacionales, especialmente en Japón y Corea.
Consumo Interno y Preferencias del Consumidor
A pesar de su reputación internacional, la carne picada es el tipo de carne más consumido en EE.UU., debido a su versatilidad y precio. Di Costanzo explica que aunque los cortes premium tienen un importante mercado, la carne picada sigue siendo la opción preferida por la mayoría de los estadounidenses.
Desafíos para la Continuidad Familiar
A medida que la industria crece, uno de los principales retos es garantizar la continuidad de las familias productoras. Di Costanzo advierte que la transmisión de conocimientos y el vínculo afectivo con la actividad son vitales para el recambio generacional. Sin embargo, muchos jóvenes optan por trabajos fuera de la producción ganadera, lo que plantea interrogantes sobre el futuro del negocio.
Incertidumbre y Oportunidades Futuras
El sector enfrenta un momento crítico, donde la relación entre producción y consumo se acerca a un punto de equilibrio. Di Costanzo sugiere que, aunque los precios son atractivos para los productores, la recuperación de los rodeos y la continuidad del modelo familiar dependerán de decisiones de inversión y del interés de nuevas generaciones en mantener la actividad ganadera.
La experiencia estadounidense ilustra un modelo donde la calidad y la tradición familiar juegan papeles cruciales en el éxito a nivel global. Sin embargo, la sostenibilidad de este modelo dependerá de la capacidad de atraer y mantener a las nuevas generaciones dentro del sector.
Fuente: Info Campo










