InicioSociedadEl desafío del mérito en la búsqueda de igualdad

El desafío del mérito en la búsqueda de igualdad

- Publicidad -

En Argentina, el concepto de mérito se ha convertido en un tema de intenso debate, donde sus significados y aplicaciones han sido distorsionados. Por un lado, algunos argumentan que su invocación ignora las desigualdades de origen; por otro, hay quienes lo utilizan para justificar diferencias de resultados.

La cuestión más relevante que se ha perdido en esta discusión es el rol que queremos otorgar a la capacidad, la preparación y la idoneidad dentro de nuestra sociedad. La Constitución Nacional establece desde hace mucho tiempo que el acceso a empleos públicos debe basarse en la idoneidad, eliminando así privilegios de sangre y nacimiento.

- Publicidad -

El artículo 16 de la Constitución establece una base profundamente igualitaria, donde el acceso a un cargo no debe depender de un apellido o posición social, sino de la capacidad individual. Esta conquista del pensamiento republicano ha permitido cuestionar los privilegios de origen. Sin embargo, es paradójico que, en nombre de la igualdad, se cuestione uno de los principios fundamentales que la promovieron.

Se plantea un problema crítico cuando el mérito es presentado como el enemigo de la igualdad. Es fundamental reconocer que las personas no comienzan desde el mismo punto y que las trayectorias deben analizarse considerando las oportunidades disponibles. El orden jurídico argentino reconoce acciones positivas para corregir desventajas, pero estas no deberían sustituir la exigencia de idoneidad.

En el país, parece que hay cupos para todo, excepto para el mérito. La atención se centra en establecer mecanismos de acceso, mientras que se discute menos cómo garantizar que quienes llegan a ocupar responsabilidades estén debidamente preparados. La igualdad de oportunidades y la excelencia deberían ser complementarias, no excluyentes.

El talento no pertenece a una clase social particular, aunque las oportunidades para desarrollarlo están fuertemente influenciadas por el entorno. Las familias con recursos pueden acceder a mejores escuelas y contactos, mientras que quienes poseen habilidades excepcionales pero carecen de respaldo dependen de instituciones que puedan reconocer y apoyar su potencial.

Una política adecuada no debe limitarse a establecer pisos mínimos de igualdad, sino también a considerar cómo apoyar a aquellos con capacidades excepcionales. La educación masiva, aunque importante, a veces desatiende a los estudiantes que destacan por su rapidez de aprendizaje o habilidades singulares.

Existen normativas como el artículo 93 de la Ley 26.206 de Educación Nacional que buscan identificar y acompañar a estudiantes con talentos especiales, pero su implementación como política sostenida sigue siendo un desafío. A pesar de las críticas hacia el concepto de mérito, es esencial no abandonarlo, sino ser más rigurosos en su evaluación.

La falta de oportunidades para quienes están preparados no solo significa una pérdida individual. Cuando personas capacitadas no encuentran su lugar en la administración o en el sistema científico, el Estado sufre una pérdida significativa que afecta su capacidad para resolver problemas complejos.

La emigración de individuos talentosos conlleva a una pérdida colectiva, ya que se llevan consigo a aquellos que podrían haber contribuido al desarrollo del país. La pregunta crucial es quién ocupa los espacios que dejan vacantes. Cuando la capacidad y preparación dejan de ser determinantes, otros factores como el amiguismo y los privilegios toman su lugar.

Para promover el talento, es necesario implementar políticas que incluyan detección temprana, becas que integren mérito y situación socioeconómica, mentorías y programas educativos que ofrezcan oportunidades dentro del país. La igualdad debe ser pensada no solo en términos de compensación de desventajas, sino también en el potencial que una persona puede aportar si se le brindan las condiciones adecuadas.

Una democracia saludable requiere tanto igualdad de oportunidades como instituciones compuestas por personas capacitadas. La verdadera aspiración es lograr que el origen social no defina las oportunidades y que la capacidad, la preparación y el mérito sean reconocidos. Cuando la idoneidad deja de ser relevante, es el privilegio el que ocupa el espacio vacío, no la igualdad.

Fuente: La Nación

- Publicidad -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

MAS NOTICIAS